16/1/18

BELLALUZ



Oh, la belleza de tu alma florece Bellaluz, y respiras en mi piel de hielo (…)
Veo el universo encallar en tu sombra de mujer, allí, te vi, detrás de la luna.
Estabas danzando con los delfines, en una constelación..., desnuda.
Y entonces comprendí que era cierto, los ángeles nacen en el firmamento
Y se estrellan en la tierra como piedras fugaces, hasta fundir el corazón
Oh, querida Bellaluz, que ilumina el sendero empobrecido de mi alma.
¿Cómo has florecido en esta flama, que se expande desde las estrellas hasta
el ocaso del sol? ¿Cómo has dejado que mi corazón se llene de tanta dicha celestial?
Te veo en mis días de soledad, tu fantasma se cuelga en mi cuello y besa mis labios.
¿Dónde andarás? ¿En qué paraíso del tiempo te busco? para besarte hasta el crepúsculo imaginario.

***
Oh, mi amada Bellaluz, he venido a buscarte con estos huéspedes del tiempo (…)
Y quiero encontrarte en cada momento; sé que oscilas en el mar y duermes en la arena.
¿Estas allí…? ¿Estas allí…? ¡Mi bella perla! Soy el corsario que roba tu corazón de oro ¿Quién soy…? Ya estoy aquí, he llegado navegando desde mares siderales, en la costa, de tus sueños, y he visto a las gaviotas de algodón entrar por tu ventana con un mensaje:
“¡Oh! Mis queridísimas aves; decidle a Bellaluz que la amo y la extraño tanto, que no soporto la ira del tiempo y el fuego del sol; que se me parte el alma y el corazón sin los besos fugaces de mi amada; decidle bella ave, que la añoro y la deseo con desesperación, y que la busco en los pensamientos eternos de la conciencia, y que la encuentro cada día en mis sueños tras el alba”.
Y entonces el ave clamó, y mi amada Bellaluz escuchó el mensaje, y el fuego incandescente de mi espíritu se calmó junto con las gaviotas del mar, y la dicha de mi amada acarició mi corazón.


“Oh, Bellaluz ¿Qué haces en el alba?
Dime que sueñas sin calma
Y que amas a pesar de la distancia
Y que ríes  junto al mar
Y que juegas en el aire del amanecer…
Yo estoy aquí
Detrás de la ventana
Cuidando tus sueños
Y anhelando tus besos
Y en la cima de tu estrella
En cada despertar; estaré,
Vigilando ¡alma mía!
Todos tus momentos”

   










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