Oh,
la belleza de tu alma florece Bellaluz, y respiras en mi piel de hielo (…)
Veo
el universo encallar en tu sombra de mujer, allí, te vi, detrás de la luna.
Estabas
danzando con los delfines, en una constelación..., desnuda.
Y
entonces comprendí que era cierto, los ángeles nacen en el firmamento
Y
se estrellan en la tierra como piedras fugaces, hasta fundir el corazón
Oh,
querida Bellaluz, que ilumina el sendero empobrecido de mi alma.
¿Cómo
has florecido en esta flama, que se expande desde las estrellas hasta
el
ocaso del sol? ¿Cómo has dejado que mi corazón se llene de tanta dicha
celestial?
Te
veo en mis días de soledad, tu fantasma se cuelga en mi cuello y besa mis
labios.
¿Dónde
andarás? ¿En qué paraíso del tiempo te busco? para besarte hasta el crepúsculo
imaginario.
***
Oh,
mi amada Bellaluz, he venido a buscarte con estos huéspedes del tiempo (…)
Y
quiero encontrarte en cada momento; sé que oscilas en el mar y duermes en la
arena.
¿Estas
allí…? ¿Estas allí…? ¡Mi bella perla! Soy el corsario que roba tu corazón de
oro ¿Quién soy…? Ya estoy aquí, he llegado navegando desde mares siderales, en
la costa, de tus sueños, y he visto a las gaviotas de algodón entrar por tu
ventana con un mensaje:
“¡Oh!
Mis queridísimas aves; decidle a Bellaluz que la amo y la extraño tanto, que no
soporto la ira del tiempo y el fuego del sol; que se me parte el alma y el
corazón sin los besos fugaces de mi amada; decidle bella ave, que la añoro y la
deseo con desesperación, y que la busco en los pensamientos eternos de la
conciencia, y que la encuentro cada día en mis sueños tras el alba”.
Y
entonces el ave clamó, y mi amada Bellaluz escuchó el mensaje, y el fuego
incandescente de mi espíritu se calmó junto con las gaviotas del mar, y la
dicha de mi amada acarició mi corazón.
“Oh, Bellaluz ¿Qué haces en el alba?
Dime que sueñas sin calma
Y que amas a pesar de la distancia
Y que ríes
junto al mar
Y que juegas en el aire del amanecer…
Yo estoy aquí
Detrás de la ventana
Cuidando tus sueños
Y anhelando tus besos
Y en la cima de tu estrella
En cada despertar; estaré,
Vigilando ¡alma mía!
Todos tus momentos”
